A. P.
No nos queda más que ahorrar palabras,
aquellas que sobraron de las conversaciones
triviales
mientras las veíamos escapar de bocas cansadas
y terminaban pegadas al último asiento
de las micros que regresaban.
Hay que sentarse y juntarlas entre los
dedos
como en pequeños recipientes;
aquéllas en las que dimos una y otra vuelta,
esperando que el tiempo se agotara en ellas
y comenzaran a desnudarse en los
oídos,
como símbolos, en la amplitud
de su contrasentido.
Tomarlas, girarlas en los labios, en la punta
de los dedos
sentenciarlas a su suerte alcanzado el umbral
de los sentidos y las ceremonias absurdas.
Porque al final, no se trata más que de ahorrar palabras
llevar una y otra vez la mano
en el ejercicio artificial de sacar una
sin tener conciencia
que habitamos el poema.
Felipe Leiva Cruz
Chile
Poema seleccionado entre 1540 poemas
participantes de poetas de todo el mundo.
Círculo de Escritores de la
Va. Región, Chile
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