Las campanas siempre doblan por Ernest Hemingway (Biografía)

 

Pablo Felipe Pérez G.
 

Nadie como él ejerció mayor influencia sobre los escritores de su propia generación: "la generación perdida". Se considera el "Byron norteamericano" porque, a semejanza del súbdito inglés, se rebeló contra las tradiciones establecidas. Desechó lo abstracto y el falso romanticismo. Buscó reemplazar los valores convencionales que le habían inculcado por las exaltaciones primitivas y simples de los cuadriláteros de boxeo, de los estadios deportivos, de las plazas de toros, del mundo brutal y la guerra.

Nació el día 21 de julio de 1898 en un barrio de Chicago. Su padre era médico, y en 1928 éste se suicidó al conocer que tenía una dolencia incurable. Quería que su hijo fuera médico, como él. Su madre era muy aficionada a las cuestiones relacionadas con el arte. Deseaba que su hijo fuera músico y, para lograrlo, lo sometía por largas horas a prácticas intensas de violoncelo. Quizá esta obstinación de la madre y las penitencias a que lo reducían, llevaron a su hijo a meditar constantemente, desarrollando su talento de escritor. El nombre de este joven era Ernest Hemingway.

Huyó de casa a los quince años, pero regresó posteriormente para continuar estudiando. Sus sobresalientes destrezas y condiciones como jugador de fútbol y boxeador alcanzaron popularidad en el colegio. Después de concluir sus estudios de humanística, comenzó a trabajar por algunos meses como reportero en el diario "Kansas City Star". Este trabajo formaría su profesión como reportero y escritor en el futuro.

Fue un apasionado de las aventuras, algo que marcó su vida y obra. Hacia los inicios de la Primera Guerra Mundial, Ernest Hemingway marchó a Europa como voluntario en el servicio de ambulancias. Esto ocurrió mucho antes de que los Estados Unidos se involucraran en el conflicto. Un tiempo después, se unió a los famosos "Arditi" italianos, siendo herido en sus filas. Desde entonces lo acompañaría una placa de plata incrustada en su cuerpo. Pero no todo fue dolor para Ernest. Por su audacia recibió la "Croce di Guerra" y la "Medaglia d'Argento al valore Militare". Hemingway nunca se vanaglorió de sus méritos en esta guerra y cuando lo hacía, con modestia, simplemente expresaba que: "Había pasado la mayor parte del tiempo en hospitales".

Cuando terminó la guerra, regresó a los Estados Unidos. Su estancia en el país que lo vio nacer fue muy fugaz. Esto no entorpeció que Hemingway retornase al periodismo como corresponsal del diario "Toronto Star" y contraer nupcias con Hadley Richardson. Más tarde, la cadena de periódicos de Hearst y el periódico para el cual trabaja lo designarían corresponsal en Europa, y esto destruiría su matrimonio.

Ya en Europa, era un asiduo asistente de las tertulias intelectuales de la llamada "generación perdida", que se realizaban en casa de la escritora vanguardista estadounidense Gertrude Stein, junto a otros "inmigrantes" norteamericanos. Esta casa la frecuentaban los pintores Pablo Ruiz Picasso y Henry Matisse, así como los escritores Francis Scott Fitzgerald, Sherwood Anderson y Ezra Pound, entre otros. En estas ocasiones aprovechaba Hemingway para leer a Gertrude todo lo que él escribía. Ernest sería su alumno, y ella sería la madrina de su primer hijo, John Hadley, y de su primer libro.

Al año siguiente, escribió "En nuestro tiempo", un homenaje a una raza perdida. Escribió "Torrentes de primavera" en 1926, y en ese mismo año presentó la novela "Cuando nazca el sol", donde con realismo nos sumerge en el mundo de las frustraciones que viven unos jóvenes parisinos en la postguerra.

Más tarde publicó una compilación de cuentos con el título "Hombres sin mujeres" en 1927, donde se encuentra "Los indómitos", cuento que relata la vida del torero Manuel García, quien en la decadencia de su carrera trata de encontrar una nueva posibilidad de torear.

Narra con excelente maestría la guerra de 1914 en la obra "Adiós a las armas" (1929). Ésta sería una de sus novelas más famosas. Prueba de ello es su traducción a todos los idiomas, además de ser llevada con éxito al cine. Es la historia del teniente Frederic Henry, oficial de una ambulancia norteamericana, en el frente de guerra italiano, las campañas en las que participó y su amor por la enfermera inglesa Catherine Berkley. "Adiós a las armas" refleja un íntimo espíritu humano, que va más allá de las crueldades que impuso el conflicto mundial. Cuando la barbarie no ofrece ninguna garantía a la humanidad, el amor se convierte en un refugio divino para los protagonistas.

Al aproximarse una nueva guerra, Hemingway decidió alejarse de la influencia de Gertrudis Stein y del círculo que la rodeaba en París para buscar su propio futuro. Y sin siquiera saberlo, pronto se transformaría en el líder de su generación. Cuenta en su libro "Muerte en la tarde" (1932) sus intentos para convertirse en escritor: "Me esforzaba por aprender el arte de escribir, comenzando por las cosas simples, y una de las cosas más simples y fundamentales, es la muerte violenta". Para investigar esta realidad, viajó a España, con el objetivo principal de vivir e instruirse en las "fiestas de la muerte", que se glorificaban en las plazas de toros de Castilla y Andalucía.

Un auténtico tratado para los fanáticos de la tauromaquia es su libro "Muerte en la tarde", que se publicó en 1932. Al comentar las razones para abordar el sanguinario deporte español, Hemingway dijo: "Pensé que quizá sería bueno que hubiera un libro sobre tauromaquia escrito en inglés, y que un libro sobre un tema tan inmoral podría tener su importancia". La visión personal y técnica demostradas con excelencia en este libro tenían como base la experiencia del autor, quien presenció más del mil quinientas estocadas mortales. Toreros como Juan Belmonte, Joselito y el hermano de éste, Gallo, están presentes en la obra, donde lo romántico y el esplendor de una época se impone.

En 1936, al estallar la Guerra Civil Española, Hemingway se enroló voluntariamente para combatir con los republicanos. Así como él, también lo hicieron otros intelectuales, como el periodista cubano Pablo de la Torriente Brau. Escribió "La quinta columna" (1938) e hizo una compilación de los cuentos aparecidos en anteriores obras, bajo el título de "Las primeras noventa historias" (1938).

"La quinta columna" hace alusión a la declaración de los rebeldes españoles: "tenían cuatro columnas que avanzaban sobre Madrid y una quinta columna de simpatizantes dentro de la ciudad, para atacar a sus defensores desde la retaguardia". También de su experiencia en España, escribió la obra "Tierra española".

Su décimo libro, "Tener o no tener" se publicó en 1938. Tiene un escenario típico "americano". La trama se desarrolla entre Cayo Hueso, al sur de la Florida, y la isla de Cuba. En la mayor parte del libro, Hemingway centra la narración en la vida y aventuras de Harry Morgan, hombre de pocos modales civilizados, pero audaz. Morgan es dueño de una embarcación que eventualmente arrienda a pescadores, pero su principal interés es el contrabando. La obra, junto a las vivencias de Morgan, va mostrando la vida de Key West. Para muchos seguidores de su obra, Ernest Hemingway logra acreditar su indiscutible madurez espiritual como escritor.

"Por quién doblan las campanas" (1940) será una de sus novelas más apreciadas. La novela aborda los conflictos vividos durante la guerra civil española. Se lleva al cine, con la actuación de Ingrid Bergman y Gary Cooper. Hemingway expresó en vísperas de su publicación: "Dicen que cuando uno ha cumplido los cuarenta años debería saber lo suficiente y poseer la pasta necesaria para escribir una buena obra, y yo creo que ésta que he escrito ahora la es". El título de la novela lo tomó Hemingway de una frase del poeta inglés John Donne: "La muerte de cualquier hombre me disminuye a mí, porque yo formo parte de la humanidad y, por consiguiente, no envíes a preguntar por quién doblan las campanas, doblan por ti". De aquí se desprende que se trata de una novela sobre la muerte.

Su amor por África comenzó a finales de los años 20. Sus diversos viajes (1933-1934) dieron vida a libros como: "Las nieves del Kilimanjaro" y "La vida corta y feliz de Francis Macomber", ambas escritas en 1936.

"Verdes colinas del África" es posiblemente la obra que nos presenta aspectos de su verdadera personalidad. Este libro revela su admiración por el coraje humano, su desconfianza por las personas que emplean frases altisonantes y su preferencia por los países tórridos. Además de que es una descripción de este continente y de la experiencia que vive junto a su segunda esposa, Pauline Pfeiffer. Esta obra ofrece todo el absorbente mundo de los paisajes africanos, densos, atractivos y difíciles. Las acciones descritas en el libro marchan unidas a sus puntos de vista sobre la literatura y sobre la opinión que tenía de los críticos estadounidenses. Ahí afirma que en su país "la crítica destruye a los buenos escritores".

Una nueva aventura encuentra el escritor en España, cuando conoce a Martha Gellhorn, quien era corresponsal de la revista "Collier's". Hemingway leyó sus cuentos, le dio consejos literarios y se enamoró de ella. "Él es romántico por naturaleza y se enamora como un árbol que se derrumba entre la maleza; tiene también una vena puritana que le impide ser un Don Juan de cocktail party", escribió su amigo Malcolm Cowley en un artículo publicado en "Life": "Cuando se enamora quiere casarse y permanecer casado y considera el término del matrimonio como una derrota personal".

El 4 de noviembre de 1940, después de publicarse "Por quien doblan las campanas", Pauline Pfeiffer se divorció de él en Key West, y el 21 de noviembre Ernest se casó con Martha Gellhorn, en Cheyenne, Wyoming. Ambos viajaron a China como corresponsales de guerra. Al regresar a América, se embarcan hacia La Habana. Su estancia en la paradisiaca isla se vio interrumpida por el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

En esta época trabajó como corresponsal, y participó en memorables batallas, como la ocurrida en Hürtgen, muy cerca a la frontera alemana. La batalla duró dieciocho días y murió casi la totalidad del 22° regimiento. Hemingway permaneció hasta el término de la batalla, y compartió todos los peligros y penalidades, excepto la privación del alcohol. Para impedir esta desventura final, llevaba consigo dos "cantinas" en el cinturón que le había quitado a un alemán muerto. Una estaba llena de ginebra y la otra de vermouth, y de ambas extraía potentes Martinis.

Cuando terminó la guerra, Hemingway regresó a La Habana, y se divorció de Martha Gellhorn, para contraer matrimonio con Mary Welsh. Después viajó con ella a Italia, y allí escribió "Más allá del río y bajo los árboles", novela de amor y muerte que se desarrolla en Venecia. El héroe es Richard Cantwell, un coronel de ejército norteamericano, que a los 51 años, y mientras aguarda la muerte, vive su último episodio de amor con una joven condesa italiana. La acción transcurre durante tres días, en los cuales el veterano militar vive intensamente y bebe Martinis para pasar el sabor de las tabletas que toma para sus dolores cardiacos. Muchos aspectos de este personaje son autobiográficos. Hemingway escribió gran parte de esta novela en un hospital donde, igual que su héroe, aguardaba la muerte, debido a una infección en uno de los ojos, producida por un trozo de metralla. Pero se recupera y regresa después a su ciudad predilecta, La Habana.

Ernest Hemingway poseía un excelente estado físico: alto, de espaldas anchas, bien parecido, mentón firme, ojos nobles pero escrutadores y la postura de un boxeador. Sus aficiones eran las corridas de toros, la pesca y el boxeo, y sobre esto se cuentan numerosas anécdotas. En cierta ocasión, por ejemplo, participó en una corrida de toros, de la cual tuvieron que sacarlo sus amigos con una costilla rota. En otra oportunidad, mientras presenciaba una pelea de box en la sala Wagram de París, se irritó de tal manera por los golpes de mala ley que uno de los contendientes le aplicaba a su contrincante, que saltó al cuadrilátero y dejó tendido en el suelo al campeón. Por lo que respecta a su afición a la pesca, debido a sus hazañas, lo eligieron vicepresidente de una asociación de pescadores. Decía Cowley: "Hemingway tiene cicatrices desde la punta de su cabeza, hasta la planta de su pie derecho. Podría decirse que la historia de su vida está grabada en su cuerpo".

La disciplina como escritor desentonaba con su indisciplina de vida. Pero fue un escritor esmerado, y de ahí deriva su talento. Todas sus obras las retocó una y otra vez, hasta lograr un estilo obtenido a base de una minuciosa selección de palabras. Su estilo está plagado de oraciones simples, descripciones precisas y diálogos enigmáticos. A juicio de algunos analistas, ha sido uno de los mejores escritores de la literatura universal. Al morir, sus obras se consideraron clásicos de la lengua inglesa.

En su prolifera actividad literaria, Hemingway escribió otros libros, como "En este mundo" (1924), "Fiesta" (1926), "Ganancias de nada" (1933), "El verano peligroso" (1960) y "París era una fiesta" (1964). Después de su muerte se publicaron "Enviado especial" (1967), "Islas en la corriente" (1970) y "El jardín del edén" (1986).

Fue amigo de la justicia, las mujeres, la bohemia, los toros y el mar. Precisamente, sobre su vida en el mar, trata la novela "El viejo y el mar", publicada en 1952. En ella se narra la lucha de un anciano con un gran pez. La novela que se agrupa dentro de las más relevantes de la literatura norteamericana, ya que está llena de un sentido épico, además de que refleja la sencillez y la poderosa fuerza expresiva de la oratoria. Gracias a esta obra, le otorgaron el Premio Nobel de Literatura en 1954, pero no pudo recibirlo personalmente por estar convaleciente. También por esta obra recibe el Premio Pulitzer en 1953.

Más tarde decidió abandonar su finca al este de La Habana, después del triunfo revolucionario que dirigió Fidel Castro. Nunca más volvió a la isla. Regresó a Estados Unidos, radicando en la ciudad de Ketchun, Idaho, donde vivió sus últimos días.

A mediados de los años 50, una severa depresión de carácter paranoico empezó a aturdir su mente, obligándolo a hospitalizarse para recibir tratamiento en más de una oportunidad. Un domingo de julio de 1961, con la memoria algo turbada, se quitó la vida, igual que lo hiciera años antes su padre. La atrocidad producida por los disparos nunca facilitó el saber si había encañonado por la frente o por la boca

Ernest Hemingway vivió una vida llena de controversias, y no se puede negar que es uno de los escritores más polifacéticos del siglo XX. Con su muerte terminó de modelar una leyenda que se había iniciado varios decenios antes, cuando huyó de su hogar a los 15 años para trabajar como periodista empírico - pues nunca recibió título de periodismo.

La obra de Ernest Hemingway

Primera época:

Segunda época:

Postmortem:

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