Poemas saturnianos

 

Los sabios de antaño, que valían tanto como los de hoy,

creyeron y este es un punto todavía mal dilucidado,

leer en el cielo tanto de dicha como los desastres

y que cada alma estaba unida a uno de los astros.

(Mucho se ha bromeado, sin pensar que a menudo

la risa es tan ridícula como engañosa

sobre esta explicación del misterio nocturno.)

Ahora bien, aquellos nacidos bajo el signo de Saturno,

fiero planeta caro a los nigrománticos

entre todos tiene, según los viejos grimorios,

buena parte de desdicha y de cólera.

La imaginación inquiete y débil,

en ellos anula el esfuerzo de la razón.

En su vena la sangre, sutil como un veneno

raro y ardiente como la lava, corre y arrolla

encogiendo su triste ideal que se derrumba.

Y así los Saturnianos deben sufrir y así

morir –admitiendo que seamos mortales–,

pues su plan de vida ha sido trazada línea a línea

por lógica de una influencia maligna.

 

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