LA CONCIENCIA

Sabemos que la conciencia es la capacidad de darse cuenta, de captar el mundo y su complejidad a través y por los sentidos.
La conciencia, la identidad de nosotros mismos, se va configurando a través de la experiencia que recibimos de nuestro entorno. En consecuencia, mientras más amplio sea el entorno en que nos movemos, (enseñanza paterna, preescolar, estudios, diversas lecturas, amistades, conversaciones y viajes en general), mayor será la amplitud de nuestra conciencia.
Como sólo Dios puede crear, pareciera que la conciencia debe ser despertada, tal como señalaba Platón, puesto que el hombre es un ser creado, sin capacidad creativa original. Aunque sí es capaz de unir de variadas y múltiples formas, todo lo que su conciencia le va dando a conocer. Obviamente, esto requiere un arduo trabajo y estudios superiores cuando pasamos al plano abstracto del conocimiento.
Captar y conocer nuestro entorno parece simple y sencillo, pero no lo es en absoluto; la vista nos muestra una manzana, aprendemos que es una fruta que se puede comer; el oído nos permite escuchar una música, distinguiéndola como agradable o no para nosotros; el gusto nos hace apreciar el sabor de un alimento que puede ser apetitoso; el olfato nos trae a la nariz el olor de un perfume y también de algo desagradable para que nos alejemos si es necesario; el tacto despierta la líbido cuando los seres que amamos nos tocan. No obstante, si no somos capaces de comprender estas acciones que nos entregan los cinco sentidos, si no las intuímos, de nada vale que las mismas esten presentes.
Pareciera entonces que existe un "sexto sentido" que correspondería al "darse cuenta" para alcanzar la esencia de lo que los otros sentidos nos enseñan al relacionarnos con el entorno. Se le suele llamar intuición, pero parece ser mucho más que eso, puesto que nos permite hacer analogías y diferencias entre todo lo que nos rodea y llega a nuestra conciencia.
Yo diría que con la tecnología actual, se puede concebir a la conciencia como un "disco duro", el cual estaría vacío en el momento de nacer y que se iría llenando poco a poco y proporcionalmente a lo que el sexto sentido nos entregue sobre el entorno en que nos desenvolvemos. De ahí que será de suma importancia que tanto los padres como los maestros enseñen a los pupilos a reflexionar a cerca de todo lo que el sexto sentido de cada uno les entregue.


©ETHEL FOSSA ROJAS
Crculo de escritores de Viña del Mar.


 

 

  

               

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