BIENVENIDA

De tanto permitirme
trepar por tus rodillas,
descender tus muslos,
amanecer en tus valles.

De tanto convertirte
en taconeo apresurado
que me roba un beso.

De tanto estar cercana
y a la vez lejana,
te hiciste canto, verso, nube:
¿ Ahora quién te baja de mi cielo?

De tanto andar buscándote
en los barcos, en los trenes,
en los aviones;
de tanto sentirte ausente
en playas, aeropuertos,
estaciones:
ahora que me tienes cautivado
mi alma ya no acepta que te deje.

Presiento que compartes mi deseo,
mi absoluta convicción de ser tu ángel
desde hoy hasta la muerte.

Degusta entonces este amor secreto,
déjalo entrar por tus papilas,
detente en el sabor de cada poro,
de cada serpentino espermio,
y hazme parte para siempre
de tu genética que adoro.

Esgrime de mujer toda tu magia
hazme corazón palpitante
llanto y vida.
Hazme renacer desde tu sangre
en la niña que vigila:
¡ decide ser su madre!

Hay incertidumbres es cierto
¿ pero cuando hubo certeza
en las palabras: “te quiero”?

Por mi parte: a las cadenas
del vínculo perenne
y a las barreras sociales
no les temo:
yo las miro desde arriba
volando entre tus senos.

Desde tu corazón asustado
escucho el llanto de una niña...
Yo le doy la bienvenida.


José M. Torres Fuentes
jmtofu@hotmail.com

 

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