CARNAVAL DE CÁDIZ
© José M.Torres Fuentes
De todas partes la gente llega
hasta el mercado de la ciudad;
ricos y pobres y clase media,
todos contentos, viven la fiesta:
¡es mediodía de carnaval!
Al ver los coros en los camiones
hay alegría en mi corazón,
por sus chispeantes, bellas canciones,
que hablan de penas, dichas y amores
¡rasgueando el cielo con su pasión!
Unas turistas rubias, bonitas,
beben cervezas en un café:
¡con qué apetito comen tortillas
de camarones y empanaditas,
mientras disfrutan del carrusel.
¡Qué mar de gente, acorralado!
Una muchacha empieza a gritar,
que le han tocado su respingado,
¡pero no sabe quién fue el osado,
con el bullicio y tanto disfraz!
Desde la plaza mi chirigota
se va cantando a la catedral;
luego tomamos calle Pelota,
donde el público entona las coplas
con regocijo espectacular.
Una morena me está mirando
¡y se encabrita mi corazón!
con sus ojazos me ha conquistado;
que fino talle, que gruesos labios,
¡chocho más lindo, nunca vi yo!
Hoy canta alegre hasta el mendigo,
y un viento amigo llega del mar...
Dos niños comen pescado frito
y unos borrachos profieren gritos,
cuando me alejo del carnaval.
Ha comenzado la cabalgata,
desde una silla la veo pasar;
y la parienta que se me enfada
¡por la morena, que me ataranta,
con su bikini sensacional!
Cae el crepúsculo por la Avenida,
roza las almas con su quietud...
Tornando al Puerto Santa María,
con una suave melancolía,
vuelven mis sueños de juventud.