COMENTARIOS ACERCA DE MÉTRICA EN POESÍA

 

 José Miguel Torres Fuentes

 

   Es común el debate acerca de si la poesía es mejor en verso libre o clásica, entendiendo por esta última una poesía con métrica y rima.  En lo personal me gustan ambas, pero creo en la conveniencia para todo buen poeta, de ejercitar la poesía clásica, para adquirir el ritmo, la acentuación, esa musicalidad inherente a la poesía, que brota incluso en algunos textos de verso libre.

 

   También creo que es conveniente para un narrador ejercitar la poesía, ya que sus textos se verán enriquecidos por esa magia de decir mucho en pocas palabras; de podar al máximo el texto, llegando a un grado de perfección narrativa en el cual no sobra nada, ni una coma o un punto.   Cuando el texto cuenta con estas características que se desarrollan a través de la poesía, seguramente será releído por el lector, porque esa magia inmanente a la poesía le atraerá.

 

   La poesía nos acompaña siempre.  Hasta los iletrados la tienen siempre  a su costado.  Esto es a través de la música.  Las canciones, con sus líricas, son el medio de que se vale la poesía para estar siempre presente en la vida del hombre, de todos los hombres.   Y he aquí una razón más para escribir con métrica, para que algún día un músico haga una gran canción con el texto del  poeta.  Desde la edad media con el advenimiento de los trovadores y la poesía provenzal, las canciones o poemas cantados nos acompañan.  Los actuales cultores de la música popular son quienes mantienen este arte de entregar la poesía con música.

 

   A continuación daré algunos ejemplos de poemas con métrica y/o rima, con el objeto de familiarizarles con ellas y de aprender a reconocer diferentes tipos.

 

1. Vicente Huidobro en Pasión, Pasión y Muerte:

 

“…Por si acaso eres Dios, vengo a pedirte una cosa

En olas rimadas con fatigas de prosa.

 

Hay en el mundo una mujer, acaso la más triste, sin duda la más bella,

 

Protégela, Señor, sin vacilar; es ella.

Y si eres realmente Dios y puedes más que mi amor,

Ayúdame a cuidarla de todos los peligros, Señor…”

 

   Este es un caso de poema sin métrica con rima consonante.  Como es característico en los textos de Huidobro, cada verso empieza con mayúscula.  Esta costumbre no es recomendable ya que interfiere en la cabal comprensión de la sintaxis del texto.

 

2. Gonzalo Rojas, en Perdí Mi Juventud:

 

“…Me acostaba contigo,

mordía tus pezones furibundo,

me ahogaba en tu perfume cada noche,

y al alba te miraba

dormida en la marea de la alcoba,

dura como una roca en la tormenta…”

 

   Esta es una combinación libre de versos de once y siete sílabas, sin rima; por lo que algunos lectores tienden a pesar que es verso libre.  Esta combinación de 11 y 7 versos es típica del estrambote, que no es otra cosa que un soneto que una vez que han concluido los catorce versos de rigor (4-4-3-3) continúa estrambóticamente con versos adicionales que ya

no se ciñen al modelo del soneto.   Esta estrofa de G. Rojas además está construida con hemistiquios de siete sílabas en los versos endecasílabos. Lo que significa que aun en los versos de once sílabas hay un acento en la sílaba seis.  Esto favorece la musicalidad del texto.

 

3. Antonio Machado, en Retrato:

 

“…Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido

-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,

más recibí la flecha que me asignó Cupido,

y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario…”

 

   Es el típico verso Alejandrino de catorce sílabas, también usado en el soneto.  Con hemistiquios de siete sílabas en todos los versos.  Rima consonante en todos los versos.

El poema en sí no es un soneto.  Consta de nueve estrofas de 4 versos alejandrinos cada una.  Este poema fue musicalizado por Serrat.

 

4. Jorge Manrique, en Coplas por la Muerte de su Padre:

 

“…Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos…”

 

   Esta obra maestra de Manrique consta de 480 versos, escritos con motivo de la muerte de su padre, el 11 de Noviembre de 1476.  El poeta murió en 1479 a los 39 años.  Las estrofas son una combinación de versos de ocho y de cuatro sílabas.  Todos los versos son rimados.  Si subiéramos todos los versos de 4 sílabas al verso superior, tendríamos una combinación de versos de ocho y doce sílabas.

 

5. Alfonsina Storni, en Languidez:

 

“…Se ha sentado a mi lado,

cerrada la palabra;

como yo el cielo mira,

como yo, sin ver nada.

Me acaricia los dedos

de los pies, con la blanca

mano; por los tobillos

las yemas delicadas

de sus dedos desliza…

Por fin sobre mis plantas

ha puesto su mejilla,

de flor recién regada…”

   Son versos de siete sílabas.  Con rima asonante en el verso par.   Si subiéramos los versos pares al verso superior, tendríamos versos de catorce sílabas, todos rimados.  Cada verso estaría construido entonces por dos hemistiquios de siete sílabas.   Esta es una forma muy utilizada por Pablo Neruda, sobretodo en los Veinte Poemas de Amor. 

 

6. Pablo Neruda, en Poema 20:

 

“…Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos

mi alma no se contenta con haberla perdido…”

 

   Son versos de catorce sílabas, con rima consonante en el verso par.  Se puede apreciar como a mayor cantidad de sílabas en el verso, la rima se distancia más, llegando a dar la impresión de que se trata de verso libre.  Los hemistiquios son de siete sílabas.  Si lo escribiéramos en versos de 7 sílabas, la rima aparecería cada 4 versos.

 

7. Rubén Darío, en Caupolicán:

 

“…Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,

le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,

y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán…”

 

   Este es el primer terceto del soneto a Caupolicán.  Los versos son de catorce sílabas, hemistiquios de siete.

 

8. Rafael Alberti, en el poema 62:

 

“…Si mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejadla en la ribera.

 

Llevadla al nivel del mar

y nombradla capitana

de un blanco bajel de guerra…”

 

   Son versos de ocho sílabas, con rima asonante y consonante.

 

9. Gabriela Mistral, en Piececitos:

 

“…Piececitos de niño,

azulosos de frío,

¡cómo os ven y no os cubren,

Dios mío!

 

   Son tres versos de siete sílabas, y el cuarto de tres. Con rima consonante en el verso par.

 

10. J.M. Torres, en Carnaval de Cádiz:

 

“…Cae el crepúsculo por la Avenida,

roza las almas con su quietud…

Tornando al Puerto Santa María,

con una suave melancolía,

vuelven mis sueños de juventud…” 

 

   Se trata de versos de diez sílabas, con hemistiquios de cinco sílabas, rimas consonante y asonante.

 

11. Violeta Parra, en Gracias a la Vida:

 

“…Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros…”

 

   Son versos de doce sílabas, con hemistiquios de seis sílabas.  Las rimas son asonantes.

 

12. Joan Manuel Serrat, en Mediterráneo:

 

“Quizás porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya,
y amontonado en tu arena

guardo amor, juegos y penas…”

 

   Son ocho versos de ocho sílabas.  El primer verso libre de rima, el 2º, 3º y 6º riman asonantemente; el 4º y 5º riman consonantemente; el 7º y el octavo riman consonantemente.

 

13. Violeta Parra, en Volver a los Diecisiete:

 

“Volver a los diecisiete

después de vivir un siglo,

es como descifrar signos

sin ser sabio competente,

volver a ser de repente

tan frágil como un segundo,

volver a sentir profundo

como un niño frente a Dios:

eso es lo que siento yo

en este instante fecundo…”

 

   Esta genial décima (10 versos de ocho sílabas) tiene la rima en los versos 1, 4 y 5; en los versos 2 y 3, en los versos 6, 7 y 10; y en los versos 8 y 9.

 

14. Federico García Lorca, en Soneto:

 

“Tengo miedo a perder la maravilla

de tus ojos de estatua y el acento

que de noche me pone en la mejilla

la solitaria rosa de tu aliento…”

 

   Este es el primer cuarteto del Soneto de García Lorca.  Los versos son endecasílabos y con rima consonante.

 

 

15. Pablo Neruda, en Alturas de Macchu Picchu:

 

“…Mírame desde el fondo de la tierra,

labrador, tejedor, pastor callado:

domador de guanacos tutelares:

albañil del andamio desafiado:

aguador de las lágrimas andinas:

joyero de los dedos machacados:

agricultor temblando en la semilla:

alfarero en tu greda derramado:

traed a la copa de esta nueva vida

vuestros viejos dolores enterrados.

 

Casi todo el poema XII está construido en base a versos endecasílabos con rima en el verso par, lo que facilitó su musicalización por Los Jaibas.

 

16. Dante Alighieri, en Divina Comedia:

 

“…E “Ov’è ella?” subito diss’io.                    ¿Dónde está ella?, dije yo de súbito.

Ond’egli: “A terminar lo tuo disiro                  Y él a mí: “ Por dar término a tu anhelo

mosse Beatrice me del loco mio;                   Beatriz me mandó a ti desde mi sitio;

 

e se riguardi su nel terzo giro                         y si ahora miras hacia el tercer giro

dal sommo grado, tu la rivedrai                      desde la grada suma, habrás de verla

nel trono che suoi merti le sortiro...”               en el trono ganado por sus méritos…

 

   Vemos en estos tercetos endecasílabos del Canto XXXI Paraíso, que Dante (1265-1321) 

usó rimas consonantes en todo el extenso poema y que cuando comienza un terceto, rima su primer verso con el segundo del anterior.

 

17. Miguel Hernández, en Elegía :

 Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
A las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento…”

 

   Aquí vemos a Miguel Hernández, más de 600 años después de la obra de Dante, utilizando la misma disposición, magistralmente en Castellano, en su Elegía a Ramón Sijé.  Esto da una idea de lo aventurado que es afirmar que las formas de poesía clásica están obsoletas; porque siempre están presentes, siempre vuelven. Poema cantado por Serrat.

 

16. Juan Guzmán Cruchaga, en Canción:

 

“Alma, no me digas nada

que para tu voz dormida

ya está mi puerta cerrada.

Una lámpara encendida

esperó toda la vida

tu llegada…”

   Aquí el poeta usó 15 versos octosílabos y uno tetrasílabo. Todos los versos terminan en ada o ida.

 

17. Oscar Hahn, en El Reposo del Guerrero:

 

Caballos blancos

en la mar celeste

que no videntes

van volando a tientas

pasan rozando

las espumas lentas

movidos

por el viento

del Oeste.

 

   Esta es una combinación libre de versos con algunas rimas asonante y consonante, con predominio de versos pentasílabos y hexasílabos.  Pero si lo observamos y escuchamos detenidamente, se trata de un cuarteto que podría pertenecer perfectamente a un soneto endecasílabo, si lo ordenamos así:

 

Caballos blancos en la mar celeste

que no videntes van volando a tientas

pasan rozando las espumas lentas

movidos por el viento del Oeste.

 

   En esta forma el poeta puede despistar a aquellos lectores que se incomodan con las disposiciones métricas y/o rimas.  Pero lo cierto es que el poeta escucha su lira interior y en forma espontánea atrapa el verso con su ritmo apropiado.

 

18. Pablo Neruda, en Manuel Rodríguez:

 

“…En Til-Til lo mataron

los asesinos,

su espalda está sangrando

sobre el camino:

sobre el camino, sí.

 

Quien lo diría,

él que era nuestra sangre,

nuestra alegría.

 

La tierra está llorando.

Vamos callando…”

 

   Es una combinación típica de la silva, de versos heptasílabos y pentasílabos, con rima asonante y consonante. La estrofa anterior es un cuarteto octosílabo con rima en el verso par, típico del romance.  La versión musicalizada es todo un clásico de la canción chilena.  Como también lo es la versión del poema a José Miguel Carrera, de Pablo Neruda.

 

19. Nicanor Parra, en Hay un Día Feliz:

 

“A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea

Acompañado del buen crepúsculo

Que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño

Y su difusa lámpara de niebla,

Sólo que el tiempo lo ha invadido todo

Con su pálido manto de tristeza…”

 

   Como se puede ver el gran Nicanor es antes que un antipoeta, un excelente poeta.  Este es un poema endecasílabo de 76 versos, con rima asonante en el verso par.

 

20. G.Adolfo Bécquer, en Rima XXX:

 

“Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugó el llanto

y la frase en mis labios expiró.

 

Yo voy por un camino: ella, por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?

Y ella dirá, ¿por qué no lloré yo?”

 

   Endecasílabo, con rima asonante, terminación aguda, acentuada en la décima sílaba en el verso par.

 

21. Edgar Allan Poe, en El Cuervo:

 

“…And the raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming.
And the lamplight o'er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted---nevermore!”

 

“…Y el cuervo jamás voló, jamás voló; sigue posado, sigue posado

en el pálido busto de Palas, sobre la puerta de mi cuarto;

Y sus ojos parecen los de un demonio que está soñando.

Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama, arroja su sombra sobre el suelo;

y mi alma, de esa sombra que flota sobre el suelo

no podrá liberarse. ¡Nunca más!”

 

   Esta es la última de las 18 estrofas, que conforman este poema narrativo, que se publicó en 1845. Claro, en las traducciones que vemos en verso libre, no nos percatamos del genial trabajo de orfebre lírico desarrollado por Poe, quien relata en un famoso ensayo, como diseñó este poema de antemano, decidiendo cual sería su extensión y hasta la terminación verbal aguda predominante y consonante con la única, despiadada y exasperante palabra que podía pronunciar el cuervo:  ¡“Nevermore”!

 

   En inglés los versos son de 16 sílabas, pero los hemistiquios son todos octosílabos, con el correspondiente acento en la 7ª sílaba.

 

22. Rimbaud, en El Barco Ebrio:

 

“…Je ne pui plus, baigné de vos langueurs, ô lames,

Enlever leur sillage aux porteurs de cotons,

Ni traverser l’orgueil des drapeaux et des flammes,

Ni nager sous les yeux horribles des pontons.

“…Ya no puedo, bañado en vuestra languidez, ay olas,

seguir la estela de los cargueros de algodón,

ni atravesar el orgullo de las banderas y los gallardetes,

ni remar bajo los ojos horribles de los pontones.” 

 

   Rimbaud trabaja un verso construido por dos hemistiquios heptasílabos, con abundancia de terminaciones agudas, las 25 estrofas de este poema tienen rima consonante,  lo que no advertimos en las traducciones, que aparecen en Castellano normalmente en verso libre.  Rimbaud fue posteriormente un gran cultor del verso libre.

 

23. Baudelaire, en El Albatros:

“…Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.

El poeta es semejante al príncipe de las nubes 
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero; 
desterrado en el suelo en medio de los abucheos, 
sus alas de gigante le impiden caminar.

   Otro caso de verso heptasílabo, acentuado en la 6ª sílaba. Todos los versos con rima consonante.

24. Benedetti, en Una Mujer Desnuda y en lo Oscuro:

“…Una mujer desnuda y en lo oscuro

genera un resplandor que da confianza

entonces dominguea el almanaque

vibran en su rincón las telarañas

y los ojos felices y felinos

miran y de mirar nunca se cansan…”

 

   Una vez más, versos endecasílabos, esta vez con rima asonante en los versos pares.

 

25. José Hernández, en Martín Fierro:

 

“Aquí me pongo a cantar

al compás de la vigüela,

que el hombre que lo desvela

una pena estrordinaria,

como la ave solitaria,

con el cantar se consuela…”

 

   Esta es la primera estrofa de Martín Fierro. Esta obra consta de más de 800 estrofas, 4894 versos en total. Todos los versos son octosílabos y la rima es consonante.

 

26. Jorge Luis Borges, en Arte Poética:

 

“…A veces en las tardes una cara

Nos mira desde el fondo de un espejo;

El arte debe ser como ese espejo

Que nos revela nuestra propia cara…”

 

   En estos versos endecasílabos Borges rima consonantemente, haciendo uso de las mismas palabras y repite este juego de dominio semántico, gramático y sintáctico en las siete estrofas del poema. He aquí un caso emblemático de un narrador poeta.

 

27. Rubén Darío, en Para una Desposada:

 

“Eres paloma y reina de tu nido,

y esclavo y rey a un tiempo tu marido.

 

Al veros tan dichosos he pensado

en que es la vida hermosa

para un amante amado,

que sufre enamorado

la dulce tiranía de una esposa…”

 

   Es una combinación libre de versos endecasílabos y heptasílabos, de rima consonante.

 

28. Gabriela Mistral, en Todas Íbamos a ser Reinas:

 

“Todas íbamos a ser reinas,

de cuatro reinos sobre el mar:

Rosalía con Ifigenia

y Lucía con Soledad…”

 

   Aquí observamos versos de 9 sílabas. Los versos pares son agudos, acento en la 8ª sílaba, con rima asonante.

 

29. Silvio Rodríguez, en Ojalá:

 

“…Ojalá las paredes no retengan tu ruido

de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve.

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte…”

 

   En esta parte del poema, Silvio no está particularmente preocupado de la rima, pero los versos son creados en base a hemistiquios heptasílabos, que permiten fácil acomodación a la música propuesta por el cantautor.

 

30. J.M.Torres en Romancillo al Pato Yeco:

 

“…También tienes

tú el derecho

a nadar en

el estero,

como el cisne

cuello negro

y las garzas

blanco eterno;

y a gozar de

los conciertos

de zorzales

en flirteo;

y también de

los gorjeos

concertinos

del jilguero…”

 

   Verso tetrasílabo , rima asonante en los versos pares.

 

 

 

   Para concluir estos apuntes quiero decir que la métrica y la rima tienen el favorable efecto de afinar la lira del poeta, quien crea envuelto en una música angélica que extasía su alma.

   El poeta que se entrena escuchando su lira interior, crea con ventaja. Esto es porque en el momento del trance poético -aquello que algunos han llamado la Epifanía (aparición de la musa)- bastará que el bardo traiga a su mente una imagen o una palabra cualquiera, para que la lira y la mente rapsoda dispongan la combinación perfecta de figuras y recursos,logrando que esa imagen o palabra encuentre su lugar único en el verso.

   Hablo de que es posible encontrar para cada palabra en un poema un lugar único, previamente determinado por un Creador supremo, porque toda obra de arte y por extensión todo poema, ya existen. El artista a través de su trabajo y sensibilidad descubre la obra de arte y da testimonio de ella a la humanidad.

   De alguna manera quizás extraña para la comprensión de nuestra civilización occidental, así como el hombre justifica su íntima, recóndita esencia divina, cuando es capaz de amar; las obras de arte justifican la existencia del ser humano en el universo.  Ya que las civilizaciones llegado un momento desaparecen, dejando únicamente sus obras de arte para la posteridad.