TUS OREJAS
Yo dormiría
todo el invierno
como una marmota
en la coqueta gruta
de tus orejas,
para componer
soñando con tus besos
una canción de amor,
que suene en tus oídos
toda la esquiva noche
y todo el ancho día.
Para que no olvides
ni un solo segundo
que te amo.
Para que no pueda
tu mente
distraerse
de mi pasión
que te reclama.
Amo todo
todo lo que tu alma
y tu cuerpo encierran
pero curiosamente
con especial ternura
amo el cobre nacarado
y la cándida
orfebrería
de tus orejas.
Pequeñas volutas
de elegancia jónica
apegadas al capitel
de tu hermosura,
silenciosos medallones
de luz de luna,
espirales recortadas
de una trayectoria
matinal
de mariposa:
Yo no puedo penetrar
su sensualidad
inmóvil
con la impetuosidad
desnuda
de mi carne,
pero sí puedo besar
libando
sus pabellones gráciles
como si fueran
almejas de miel
en mi boca amante.
Yo te suplico, amor,
que me permitas
besar
su acústica vigilancia,
para que no olviden
mi aliento enamorado
agradeciendo su eficacia.
Yo debo agradecerles,
eternas centinelas del sonido,
su paciencia esperanzada,
su vigilia permanente,
registrando algarabías,
cantos, voces, rezos,
buscando en la caterva
de noticias, melodías y frases
de hueca trascendencia,
el topacio de una voz,
un acento, unas palabras:
la promesa
que tu corazón esperaba.
Fueron tus orejas
las primeras
que advirtieron
mi llegada.
Porque al principio
solo fui una voz,
una diadema de sílabas
que con palabras
de amor
coronaba
tu semblante de reina.
Ellas reconocieron
de inmediato
la estela
de mi voz amante
que entraba en los fiordos
de tu oído
para anclar
su viril mensaje
de ternura.
Los tímpanos
quedaron quietos:
fue un instante estelar;
luego bailaron
y con ellos
bailaron martillos,
yunques y estribos;
entonces
tu corazón
palpitó estremecido
y aceleró tu sangre
río abajo,
hasta un mar apasionado.
La señal era inequívoca:
yo era el esperado,
el elegido,
el cateto que faltaba
para cerrar
el ángulo recto
de un gran amor.José Miguel Torres F.
jmtofu@hotmail.com
© José M.Torres Fuentes
jmtofu@hotmail.com