Cierra los ojos
y palpa el sonido
de mi cuerpo,
el silencioso ritmo
del pulso delirante
que late y circula
en sedientos mares.
Cierra los ojos
y hurga en el remolino
de las aguas que se turban
y se escurren
tenues y sordas
por el torrente de mis huesos.
Solamente…, ciérralos
y así, a oscuras
enciéndeme en las redes luminosas
de tu loca arquitectura
para luego hundirme
en el desmayo de tu ceguera.
© Derechos reservados del Autor: María Teresa Barros