Mi Quijote.
De tanto leer libros,
de caballería,
Don Quijote
creyó que sus sueños
serían realidad.
Salió a recorrer el mundo
sin otra compañía
que Sancho, su asno
y su flaco rocín.
Henchido de ilusiones,
quiso cambiar el mundo,
ponerlo al revés.
Confundió rameras
por damas,
malhechores,
por señores.
Con la fe del carbonero,
se jugó por la justicia,
mas en vez de honores,
sólo recibió palizas.
En su virtual locura,
quiso repartir riqueza,
mas sólo se llevó golpes,
y amargura en su cabeza.
Dejando atrás sus derrotas,
luchó por la libertad,
sin saber que era una joya
muy difícil de alcanzar.
Mi Quijote,
te entrego mi ternura,
rindo un homenaje,
a tu bella locura.
Nunca te rindas
Quijote soñador,
nunca dejes de luchar
por un mundo mejor.
©Pili García-Tello.