Piedra amiga.
por Sofía Vera Oyarzún.
¿Quién dijo que tú eres dura?
¿Quién dijo que tú eres fría?
si tu cuerpo es pura historia
evolución y vida.
Hoy cambiate mi paisaje
y mi percepción de la vida
cuando te sentí cercana
y pude ver tus heridas,
criatura desgarrada
del vientre de la montaña.
Por la ladera del cerro
entre lodo, fuego y lava,
entre montes y quebradas,
sin freno y sin estribos,
rodabas desesperada.
Bajaste al río gritando,
pidiendo que te apagaran,
cual crisol ardía tu cuerpo,
forjándose tu destino
a golpes, a fuego y fragua.
Saliste al mar moribunda,
y te entregaste vencida
a las corrientes marinas,
para tumbarte en la arena,
para morir en la orilla.
Aquella tarde de enero
estabas medio dormida,
el dolor y el sufrimiento
te dejó suave y serena.
El sol entibió tu cuerpo
y tú, mis pies desnudos,
así nos descubrimos
en esa playa sureña.
Luego te llevé a mi casa
y te invité a la cocina
partimos nueces y almendras
compartiendo como amigas,
las horas se hicieron cortas
y la vida dulce y buena.
Ya no eres piedra volcánica,
tampoco lo eres de río,
con tu dolor y tu entrega,
tu existencia ha trascendido.