ELEGÍA

Hay un dolor
que habita en esta sala,
un dolor tan grande…
una herida que delira
sin permiso y hace eco
en la soledad incierta,
y entra
sin que nadie pueda verla.
Los pasillos se hacen largos
a la espera de alguien
que no vendrá.
No hay barrera
que pueda detener la noche,
pues ella, ya no será la misma.
¡ Ella ahora habla de tristeza!
Las lágrimas están aún
pegadas a los cristales,
mirando hacia parajes desolados,
hurgando en los baúles,
donde solo yacen
sueños enlutados.
Y hay algo, que sostiene
de caernos
en pedazos.

© Sylvia Manterola

Atras

  

               

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