El tiempo puede ser.
No había códigos,
parlamentos o leyes dóciles
para detener el tiempo.
Sólo cláusulas de leves intenciones,
propósitos soñando a medias
pero no se aventuraron.
Y el tiempo será enterrado
como negación acribillada
sin deleite ni miel, sin obra.
Como tantos designios
que nunca
llegaron a ser sucesos.
Pudiendo ser el tiempo
cuna abrasadora
de la dicha.
Sylvia Manterola
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