ALEGORÍA

 

Consiste en la transformación del sentido global de un texto por medio de una serie continuada de imágenes, expresándolas a través del procedimiento de la metáfora.

 

Hoja seca solitaria

que te vi tan lozana ayer.

¿Dónde de polvo cubierta

vas a parar? –No lo sé.

Lejos del nativo ramo

me arrastra el cierzo cruel

desde el valle a la colina,

del arenal al vergel.

 

          JUAN NICASIO GALLEGO

                         (sobre la vejez)

 

Yo maestro Gonzalo de Berceo nombrado

yendo en romería acaecí en un prado

verde y bien intacto, de flores bien poblado,

lugar codiciado para hombre cansado.

Daban olor grande las flores bien olientes,

refrescaban al hombre las caras y las mentes,

manaban cada canto fuentes claras corrientes,

en verano bien frías, en invierno calientes.

 

GONZALO DE BERCEO

 

 

 

Pobre barquilla mía,

entre peñascos rota,

sin velas, desvelada,

y entre las olas sola.

   

Lope de Vega

 

“En una alforja al hombro
llevo los vicios;
los ajenos delante,
detrás los míos.
Esto hacen todos;
así ven los ajenos,
mas no lo propios.


Félix María Samaniego.
 

 

        Del griego "allegorein", ‘hablar figuradamente’, recurso estilístico muy usado en la Edad Media y el Barroco que consiste en representar en forma humana o como objeto una idea abstracta. Por ej., una mujer ciega con una balanza es alegoría de la justicia, y un esqueleto provisto de guadaña es alegoría de la muerte.

        También se denomina así a un procedimiento retórico de más amplio alcance, en tanto que por él se crea un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento más complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras, como el Roman de la rose de Jean de Meung; la alegoría se transforma entonces en un instrumento cognoscitivo y se asocia al razonamiento por analogías o analógico. Por ejemplo, Omar Khayyam afirma que la vida humana es como una partida de ajedrez, en la cual las casillas negras representan las noches y las blancas los días; en ella, el jugador es una pieza más en el tablero cósmico. Jorge Manrique, por otra parte, afirma, tomándolo del Eclesiastés, que nuestras vidas son ríos y como ellos sólo parecen diferentes en su curso y caudal, pero no en su final, que es el mar/la muerte: el final ha sido ya escrito, pero no el transcurso de la vida. Y Albertino Mussato escribe que los humanistas “son enanos a hombros de gigantes”, porque por nosotros mismos no podemos ver muy lejos, pero subidos a hombros del saber humanístico antiguo podemos ver incluso más de lo que vieron los grandes hombres del pasado.

El significado alegórico es también uno de los cuatro que es posible extraerle a las Sagradas Escrituras según los teólogos. Por otra parte, se conoce como Escuela alegórico-dantesca la poesía alegórica española del s. XV influenciada por la Divina commedia de Dante Alighieri. Los principales representantes fueron don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (Carrión de los Condes, 1398-1458) y Juan de Mena (Córdoba, 1411-1456).

El dramaturgo barroco Pedro Calderón de la Barca llevó a su perfección el subgénero dramático alegórico en un acto de tema eucarístico denominado auto sacramental, donde los personajes son en realidad alegorías de conceptos abstractos. En uno de ellos, define así la alegoría:

   La alegoría no es más
   que un espejo que traslada
   lo que es con lo que no es,
   y está toda su elegancia
   en que salga parecida
   tanto la copia en la tabla,
   que el que está mirando a una
   piense que está viendo a entrambas.
 

Por ejemplos de alegoría pueden citarse los siguientes:

 

   Este mundo es el camino
   para el otro, que es morada
   sin pesar
   mas cumple tener buen tino
   para andar esta jornada
   sin errar.
   Partimos cuando nascemos
   andamos, mientras vivimos,
   y llegamos
   al tiempo que fenecemos
   así que cuando morimos
   descansamos. (Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre)
 

Dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y, acabada la comedia y desnudándose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales. -Sí he visto -respondió Sancho. -Pues lo mesmo -dijo don Quijote- acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero, en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura. -¡Brava comparación! -dijo Sancho-, aunque no tan nueva que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que, mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y, en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura. -Cada día, Sancho -dijo don Quijote-, te vas haciendo menos simple y más discreto." (Cervantes, Quijote, II)